La Comisión Europea ha iniciado los trabajos de una futura Ley de Economía Circular, cuya adopción se prevé para 2026, para construir un mercado único más fuerte de materias primas secundarias y estimular la demanda de materiales circulares en la UE.
Un producto devuelto por un cliente no se convierte automáticamente en residuo. Puede probarse, clasificarse, repararse, reacondicionarse, revenderse, donarse o reciclarse. Sin embargo, la lógica fiscal sigue tratando la economía lineal como norma y la circular como excepción.
Nuestra posición: el IVA debería ser neutral — o preferente — para los productos circulares verificados. Un sofá, electrodoméstico o producto electrónico reacondicionado no debería soportar la misma carga fiscal que uno nuevo, si el objetivo es mantener los productos en uso más tiempo.
